Los desplazados ambientales más allá del cambio climático. Un debate abierto
En el estudio de las migraciones el motivo por el que las personas migran es uno de los aspectos más interesantes, distinguiéndose dos grandes grupos: «migraciones voluntarias» y «migraciones forzadas» (Petersen , 1958; Abellán et al., 1998; Blanco , 2000; Herrera , 2006). La diferencia entre ambas no está exenta de polé- mica, pero puede radicar en el tiempo que disponen las personas para planificar o diseñar el «proyecto migratorio», ya que mientras en las «migraciones voluntarias» se planifica la salida según circunstancias y escenarios diversos; en las «migraciones forzadas» no existe esa planificación, constituyendo la salida en más de una ocasión una huida. En este segundo caso, las razones que fuerzan a una persona a desplazarse de su lugar de origen son variadas aunque casi siempre se vinculan con guerras y persecuciones. Tras esta sencilla delimitación existe un interesante debate acerca de quiénes son en realidad «migrantes voluntarios» y quiénes «migrantes forzados», ya que son bastantes los casos en que «[…] los desastres de una guerra o las consecuencias de una dictadura que mantiene a su población en la miseria pueden inducir a la gente a buscar mejores condiciones de vida en otro lugar sin que ésta se encuentre perseguida explícitamente» (Blanco , 2000: 33); y en donde muchas personas migran desde escenarios cada vez más diversos y complejos al concurrir temporal y territorialmente situaciones de pobreza y desigual acceso a los bienes y recursos, avivamiento de conflictos existentes y aparición de otros nuevos (Gil , 2000), crisis de estados democráticos, corrupción de las instituciones, violación de los derechos humanos, condiciones medioambientales adversas, consecuencias de proyectos de un mal entendido desarrollo y pugna por la apropiación del territorio; entre otras motivaciones.
